domingo, 14 de abril de 2013

Mi primer soneto suspirado.

Sus dedos dudaron un instante exacto
su voz tembló sólo una vez y calló
una carcajada lejana, tenor
sonaba mientras te ibas alejando

Hacía poco que había nacido el sol
pero enseguida nos llegó la luna
perdimos tus manos en mi cintura
perdimos aquel tono, un fa menor

Llueve con furia en charcos furiosos
las nubes esconden un escenario
que nos ha visto comernos a besos

Si sólo me queda el olvido angustioso
si fuiste mi deseado calvario
si acaso nos recuerdan los reflejos.

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